Los arrecifes de coral en el Caribe Mexicano son una de las creaciones naturales más sorprendentes dada su colorida belleza y al hecho de que los arrefices en el Caribe Mexicano son los más antiguos de nuestro planeta. Se encuentran alrededor del ecuador en aguas poco profundas y cálidas ya que gran parte de sus ciclos biológicos se llevan a cabo con la energía del sol.
Su estructura básica son formaciones con la apariencia de rocas que en verdad son conglomerados de pequeños organismos llamados pólipos. Al morir van elaborando un esqueleto calcáreo sobre el cuál se desarrolla una “cáscara” con la nueva generación, llegando a moldear “montañas” que son el hogar de miles de peces, moluscos y otras especies de corales, todos brillantes y policromados.
Este proceso es muy lento y posee un equilibrio muy delicado. Aunque las formaciones de tamaño considerable tienen cientos, hasta miles de años de historia, los pólipos son organismos exageradamente sensibles a los cambios de temperatura y al contacto.
Es por eso que la interacción masiva con el hombre ha resultado dañina ocasionando pérdidas irreparables en pocos años. La etiqueta en el buceo deportivo prohíbe terminantemente tocar y nadar cerca de estas vivas maravillas.
Hoy se sabe que los arrecifes de coral son la base de la vida marina y por lo tanto del planeta, es imperativo que aprendamos a admirarlos y protegerlos.