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Quizá no levanten más templos y la roca caliza no sea ya el material con que trabajan sus manos, pero ellos siguen aquí, tomando los elementos que la naturaleza les provee: madera, cuero y barro, lo mismo que materiales preciosos como el ámbar, el jade y la obsidiana, para a través de talento y los conocimientos que heredaron de sus padres, transformar la materia en arte. En las bellas piezas que sus manos fabrican se materializan sus costumbres, visión de la vida y sueños.
Alfarería, cestería, tejido y bordado de textiles, joyería, labrado en madera y piedra, así como pintura y artesanías en cuero, son todas vías de expresión de los habitantes de Chichén Itzá, que cuidadosamente plasman de diversos modos su interpretación de las inscripciones y grabados de templos y códices Mayas.
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