Holbox: La Verdadera Isla de la Fantasía

Autor:
Miguel Ángel Hernández

Isla Holbox México

Isla Holbox MéxicoDebo confesar que es un tanto difícil escribir sobre Holbox, y esto de ningún modo obedece a una improbable carencia de temas interesantes en el lugar, pues no es ese el caso. Lo que ocurre es que de manera inequívoca, al recordar esa preciosa isla en la parte norte de Quintana Roo, uno cierra los ojos y busca desesperadamente evocar esa tranquilidad de espíritu que inspira la brisa al salir a caminar al amanecer por la ancha franja de playa de kilómetros y kilómetros con que cuenta la ínsula, mientras los pescadores más madrugadores se hacen a la mar con toda la calma del mundo y el agua salada parece más bien oro líquido, al tiempo que es acariciada por los gentiles rayos del sol.

Isla Holbox MéxicoLa isla Holbox no sólo atrae al visitante; la relación del viajero con este apacible poblado va más allá de un efímero encuentro casual. Una vez que se ha pisado tierra holboxeña se comienza un proceso de enamoramiento con la isla que perdura en el tiempo y el espacio aún después de haber dicho adiós a su irreal tranquilidad. Son muchos los factores que intervienen en este lazo que se forma entre el turista y Holbox. Además de los impresionantes paisajes naturales que se aprecian en sus 40 kilómetros de largo por 2 de ancho, cautiva desde el primer momento su apacible ritmo de vida, pues prácticamente no existe tráfico vehicular, a excepción de unas cuantas motonetas y otros tantos carritos de golf eléctricos; la mayoría de los habitantes y visitantes se trasladan en esos vehículos, o bien, a pie o en bicicleta. Todo y todos se mueven a su propio ritmo y no hay prisa por llegar a ningún lugar.

Isla Holbox MéxicoHolbox ofrece la oportunidad única de ponerse en contacto con los sonidos de la naturaleza: las olas rompiendo en la playa, el canto de las aves que celebran una buena pesca, el viento meciendo la vegetación, la lluvia jugando a crear música con sus miles de gotitas sobre las diferentes texturas de los techos y fachadas de las casas, e incluso los grillos complaciendo a sus escuchas con una serenata nocturna.

Tiburón Ballena HolboxSi acaso el sosiego, así como la ausencia de ruido y contaminación no fuesen bendición suficiente, Holbox tiene para quienes lo visitan un regalo adicional: la ocasión de lanzarse al agua y convivir con el pez más grande e impresionante del mundo (hasta 15 metros de largo); pues entre los meses de junio y septiembre se abre una ventana de oportunidad para nadar con el tiburón ballena y encontrarse cara a cara con él. Afortunadamente, este tiburón no incluye en su dieta más que plancton, algas y krill, así como pequeños crustáceos y peces, por ello el encuentro no implica riesgo alguno de ser almorzado por estos enormes animales.

Isla HolboxA bordo de una embarcación local se pueden visitar los islotes cercanos a Holbox en una corta travesía que se antoja divertida e instructiva a la vez. Puesto que toda la zona está dentro del área natural protegida conocida como Yum Balam, el viajero se encuentra con cientos de aves que vuelan libremente, sin miedo al ser humano; flamencos, gaviotas, cormoranes, garzas y muchas más, son sólo algunas de las especies que parecieran posar orgullosas para la lente de la cámara fotográfica. Ya entrados en aventuras, no se debe dejar pasar la ocasión para visitar el ojo de agua Yalahau, un oasis de agua dulce ubicado en territorio continental, entre los manglares, al que sólo se puede llegar en bote.

Isla Holbox MéxicoPor supuesto que hay una gran cantidad de hoteles en Holbox, que si bien presentan diferentes estilos, conceptos y tarifas, tienen en común la armonía que procuran con el entorno. Construcciones rústicas de estilo caribeño, edificios de inspiración minimalista, hogareñas cabañas, incluso áreas para acampar constituyen la oferta hotelera de este lindo lugar.

Holbox CancúnEn lo tocante a la hora de la cena, quien visite Holbox se llevará una grata sorpresa, pues hay en la isla platillos de las cocinas Yucateca, Italiana, Española y aún regional, preparados todos con pescados y mariscos frescos, así como frutas y verduras caribeños. Hay también en la zona centro algunos bares dignos de ser visitados todos en una misma noche; para acompañar las copas allí se escucha todo tipo de música, desde tropical hasta acid jazz, pasando claro por pop de moda en español e inglés.

Playas en HolboxEs comprensible pues, que al recordar mi viaje a la peculiar ínsula, el entorno de oficina, el teclado y el monitor poco ayuden en un traslado imaginario hasta ese lugar de fantasía, mismo que es habitado por amigables tiburones ballena, delfines juguetones, todo tipo de aves, artesanos y sabios pescadores. Ya rodeado en mi mente por el verdor intenso del manglar y las palmeras, el blanco casi níveo de la arena y el azul turquesa de las aguas que rodean la isla; las unidades de almacenamiento con entrada USB, el teléfono de la oficina y el celular, así como esta ropa de ciudad que estoy vistiendo, no hacen más que estorbar y hacerme desear regresar a Holbox lo antes posible.


Escrito por Miguel Angel Hernández Sánchez