Turismo Antropológico

Autor:
Sonia Rivas

Turismo Antropológico

¿Cómo no prestar atención a qué efectos produce el cambio ambiental en la historia de sus habitantes?, ¿y si hubiera un pueblo que saliera al encuentro de tales intrusiones conservando sus valores culturales intactos?, ¿sería un motivo más de atención para el turista ávido de emocionarse igual con un paisaje que con un gesto?

Turismo AntropológicoA la hora de planear las vacaciones, uno sueña de antemano con lugares muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en la vida diaria: sitios con aire limpio, nuevos paisajes para el alma. En definitiva, buscamos energía que nos alimenta para cuando regresemos al hogar con nuevos bríos, anhelamos esa carga que dure hasta los próximos días libres que nunca sabemos cuándo serán, al menos con tanta anticipación. De repente elegimos destinos que nunca habíamos pisado o a los que volvemos porque nos gustó. Lugares, sitios, espacios, territorios, paisajes tan cambiantes como la naturaleza nos tiene acostumbrados.



Turismo AntropológicoInsertados en esa misma naturaleza están los personajes de cada rincón que visitamos, quienes siempre han vivido ahí, por generaciones, seres humanos de carne y hueso que hacen frente, muchas veces sin saberlo, a esas mutaciones del contexto. ¿Cómo no prestar atención a qué efectos produce el cambio ambiental en la historia de sus habitantes?, ¿y si hubiera un pueblo que saliera al encuentro de tales intrusiones conservando sus valores culturales intactos?, ¿sería un motivo más de atención para el turista ávido de emocionarse igual con un paisaje que con un gesto?



Turismo AntropologicoEntonces, bienvenidos a Isla Mujeres. En su geografía no encontrarán grandes cadenas de supermercados ni de comidas. No hay tiendas fastuosas de ropa ni calzado. No hay desafíos a la gravedad en sus construcciones, salvo las magníficas esculturas que se encuentran en la Punta Sur.

Aquí la gente lleva años tejiendo redes para pescar, haciendo uso de ellas para alimentar a su familia. Aún se les puede ver a un costado del ferry ejerciendo la destreza de enmarañar hilos y palabras a quien tenga el tiempo de escuchar alguna historia de lobos de mar, como les gusta hacerse llamar.

Turismo AntropológicoUn señor teje magistralmente una hamaca, que si no la vende, tal vez sirva para acunar a su hijo recién nacido. Con la intención o la excusa de comprar, siempre es bueno prestar atención a lo que se escurre entre el regateo y la plática, algo como: “Vivo en esta isla desde siempre, admira lo que soy capaz de crear en objetos y experiencias y lleva este arte a tu continente, dondequiera que se encuentre tu casa”.

La chica de la farmacia tuvo que viajar fuera de la isla para aprender componentes y efectos de ciertos químicos y volvió para aliviar a su gente. Con el doctor del pueblo pasó exactamente lo mismo.

Turismo AntropológicoUna pareja octogenaria tiene una tienda de abarrotes; ella crió 6 hijos, orgullosa cuenta que todos viven en la isla y que tiene 16 nietos. Él extraña bucear a las 6 de la mañana, como todos los días desde que tenía 6 años, comenta, “a pulmón, sin equipo como los de ahora”. Sus ojos nos dicen que ya pasaron muchos años. En lo que llega algún cliente, la señora borda el nombre de un bisnieto en una ropa diminuta y el señor empacará la mercancía que entregará con un apretón de manos y una amplia sonrisa surcada por el sol.

Son tantas historias como personas que ver en este pequeño territorio lleno de virtudes, tan dignas que sobrepasan cualquier paisaje, por más impactante que sea. Cuando visite un lugar como Isla Mujeres, comparta la experiencia de su gente y escuche su tácita recomendación: tomarse el tiempo necesario para comprender la serie de hechos que nos tocan vivir aunque el mundo corra desaforado a nuestro lado.

Las tradiciones que entreteje este especial lugar, ahora turístico, merecen ser conocidas. Ahora te toca a ti, buscador de virtudes humanas, cruzar y ser parte de lo que aquí te digo. Tal vez sea el comienzo de un nuevo tipo de turismo: el Turismo Antropológico. Sin duda alguna, otra forma de viajar.